Colaboraciones























La fuga como mecanismo de resistencia esclava
en el Río de la Plata después de la Revolución

 
 

                                                                                          Andres Yañez
UNLP

En el marco del estudio de la esclavitud en el Río de la Plata, han sido muchos los aportes que en los últimos años han ayudado a derribar el mito del esclavo sumiso, pasivo o simple receptor de la cultura dominante de la sociedad blanca. Esto nos ha abierto una riqueza de perspectivas en cuanto a las iniciativas y a la reacción de la población negra y sus descendientes ante su implantación forzada en un medio nuevo, sin duda hostil y difícil, pero para el cual estos sujetos desarrollaron y construyeron sobre la marcha de la propia cotidianeidad respuestas de variable eficacia, pero de indudable creatividad y tenacidad.

Dentro de una sociedad con esclavos como la porteña tardocolonial, se forjó una relación cotidiana con sello propio entre los distintos amos y esclavos. Una de esas características que marcó los márgenes de relación fue lo que Eduardo Saguier ha denominado “esclavitud estipendiaria”(1) ligada a la producción artesanal y el servicio doméstico. Este sistema dejó al esclavo intersticios de libertad dentro de la esclavitud que hubieran sido impensables en un régimen de plantación. El esclavo tenía la posibilidad de disponer de su propio peculio, lograr un cierto margen de independencia económica y alejarse físicamente del ojo del amo -incluso pernoctar fuera de su propiedad. Asimismo podía aprovechar sus saberes surgidos de su desenvolvimiento laboral diario en la ciudad, y de su relación con los otros y con su mismo amo para convertirlos, gracias a la propia iniciativa, en oportunidades que le arrancaban al sistema para obtener mejores condiciones de vida.(2) Así, sus aspiraciones en pos de una existencia más digna como seres humanos se forjaban en un doble movimiento contradictorio pero convergente: adaptación y resistencia.(3)

Sin duda, la forma más extrema de resistencia se dio en las fugas. Saguier (4) considera que, a pesar de que la región del Río de la Plata no tendría hipotéticamente las condiciones necesarias para las fugas numerosas de esclavos (economía basada en propietarios absentistas, esclavos mayoritariamente bozales, geografía favorable para la huida, población esclava numéricamente superior a la blanca –criolla o española), estas fueron no solo factibles sino frecuentes. Su análisis basado en los poderes especiales librados notarialmente arroja luz sobre este punto. Queda así desmentido el mito de la docilidad esclava en esta región.

Karina Dinunzio y Claudia García (5) han analizado las fugas de esclavos en Córdoba, entre fines del siglo XVIII y principios del XIX. Abrevando en los juicios civiles y criminales, nos permiten ver también, al igual que en Buenos Aires, la asiduidad de la fuga como recurso adoptado por la población negra y mulata, y los distintos motivos por los cuales fugaban. Maltrato, amenaza por parte de los amos de ruptura de sus vínculos familiares, perpetración de delitos del esclavo contra la propiedad de su amo, entre otras causas, los llevaban a huir y en algunos casos a litigar con  ellos, ya sea para reclamar su libertad o para pedir papel de venta.

Las ciudades de Buenos Aires y Córdoba como destino elegido para la fuga, ponen de manifiesto que la elección del medio urbano ofrecía la posibilidad de mimetización entre la masa de gente que facilitaba el anonimato. La geografía cordobesa también permitía ocultarse entre los montes, las quebradas y las montañas, brindando este medio agreste un lugar ideal para el ocultamiento. Una red de solidaridades y reforzamiento de los lazos familiares se tejía muchas veces en la complicidad de las fugas, y la reincidencia era cosa frecuente.

El “inmenso palenque urbano”(6) que representaba la ciudad para los esclavos huidos, no debe hacernos pasar por alto otro dato relevante: la red de complicidades de la que podían gozar aquellos que quisieran escapar del poder de su amo excedía el entorno familiar ya mencionado, e incluso el comunitario.(7) Son frecuentes las quejas de los amos hacia sus propios pares en la sociedad, que no parecen muy interesados en ayudar a reestablecer el orden social y en restituir al esclavo enajenado de la propiedad de aquellos. Amenazas de recurrir ante la ley(8) y amargas o solapadas recriminaciones de estos amos damnificados(9), muestran los límites que los intereses personales en el usufructo de la mano de obra esclava  ponen al orden social esclavista.

De tal modo, el esclavo podía ejercer presión, arrancar concesiones, ponerle un límite aunque sea transitorio a la dominación, pujando en las grietas que deja el sistema. Decisiones no exentas en muchos casos de ingratos fracasos y castigos.(10) La fuga entonces puede ser una forma de romper con la sujeción, pero también un modo de mejorar la existencia cotidiana. Un modo de adaptación en la resistencia.

 

(1) El autor define el concepto de esclavitud estipendiaria como: “…aquella donde los amos obligaban a sus esclavos a contribuir con un tributo individual llamado jornal. Este era un gravamen pagado individualmente en moneda a un amo en particular. El tributo en moneda obligaba al esclavo estipendiario a alquilar o conchavar su fuerza de trabajo fuera del dominio del amo, o bien producir mercancías (bienes o servicios) para la venta en el mercado colonial”. Saguier, Eduardo. Genealogía de la Tragedia Argentina, Tomo I, cap. I-B-6, “Retribución estipendiaria de la esclavitud urbana colonial.”, pp. 2. Recuperado de: http://www.er-saguier.org/

(2) Silvia Mallo resalta este aspecto fundamental para entender dicha perspectiva analítica, la del uso de la libertad de movimiento y el manejo de la información por parte del esclavo: “La cuestión que nos interesa está relacionada no sólo con el uso que cada esclavo hace de lo que Klein denomina el tiempo para sí, sino también a las posibilidades de movilidad espacial y a las estrategias utilizadas para desarrollar su talento y capacidad, así como para emprender el camino hacia la manumisión y la libertad. Si ligamos la ocupación de cada esclavo a su saber y a su manejo de información y las características de cada relación amo-esclavo a las formas de vida cotidiana, vemos cómo se construye la identidad afroamericana de aquellos que se vieron forzados a renunciar a la propia”.  Mallo, Silvia. Experiencias de vida, formas de trabajo y búsqueda de libertad, pp. 65, En “La ruta del esclavo en el Río de la Plata: su historia y sus consecuencias.” Recuperado de:  http://unesdoc.unesco.org/images/0015/001509/150922s.pdf

(3) Mallo, Silvia. La población africana en el Río de la Plata. Delito, adaptación y negociación. En: M. B. Goldberg (Dir.),  S. C. Mallo,  M. Fernandez,  V. Feliú, G. García. Vida  cotidiana de  los  negros  en Hispanoamérica. Recuperado de: http://www.larramendi.es/i18n/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=1000208

(4) Saguier, Eduardo: Genealogía de la Tragedia Argentina, Tomo II, cap. II-E-12. Recuperado de: http://www.er-saguier.org/

(5) Dinunzio, Karina y García, Claudia. Esclavos cimarrones. La fuga: una estrategia de resistencia esclava. Recuperado de: http://www.cea2.unc.edu.ar/africa-orientemedio/contrapdfs/03/5%20garcia.pdf

(6) Saguier, Eduardo, op. Cit.

(7) Sobre la red de solidaridad tejida en torno a las Naciones africanas, y estudiando las Fuentes Notariales para la década de 1820, Miguel A. Rosal  nos muestra estas redes de ayuda que se crean en la comunidad afroporteña a través, por ejemplo, del préstamo de dinero de parte de afroporteños particulares o de las mismas sociedades de Naciones para el acceso a la manumisión de miembros de la comunidad; o la compra de la libertad de hijos o esposas por parte de sus padres.  Rosal, Miguel A. Diversos aspectos atinentes a la situación de los afroporteños a principios del período post-revolucionario derivados del estudio de testamentos de morenos y pardos. (CONICET-Inst. Ravignani). En Revista de Indias, 2006, vol. LXVI, núm. 237. Págs. 393-424, ISSN: 0034-8341.

(8) El amo de la esclava Pascuala, advierte en un anuncio sobre su fuga “…a cualquiera persona que la tuviere en su casa y no la entregase á su amo, que se atenga a las resultas”.  La Gaceta Mercantil, Miércoles 30-11-1831 [Editado en DVD-Rom por la Asociación de Amigos del Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires “Dr. Ricardo Levene”, 2012-2013], t. 4 (1830-1831).

(9) Ante la sospecha de que el mulatillo Timoteo ha dormido en el Convento de San Francisco durante su huida, su amo desliza diplomática pero amargamente una queja: “…se suplica a los Reverendos, que no dén hospitalidad a prófugos sin saber quienes son, porque ya va por varias veces que le han dado”. La Gaceta Mercantil, Miércoles 13-04-1831 [Editado en DVD-Rom por la Asociación de Amigos del Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires “Dr. Ricardo Levene”, 2012-2013], t. 4 (1830-1831).


(10) La criada Mercedes es puesta en venta por su ama y “…está depositada en la cárcel por haber andada huida quince días”. La Gaceta Mercantil, Miércoles 13-04-1831 [Editado en DVD-Rom por la Asociación de Amigos del Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires “Dr. Ricardo Levene”, 2012-2013], t. 4 (1830-1831).

 

                                                                                                          

         
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