Colaboraciones























Ricardo Levene

 
 

Por Claudio Panella

El 13 de marzo de 2009 se cumplieron 50 años del fallecimiento del historiador Ricardo Levene, hecho ocurrido en Buenos Aires, la misma ciudad que lo había visto nacer el 7 de febrero de 1885. Profesor, Académico, Decano y Rector de Colegios, Facultades y Universidades, fundador de instituciones de investigación y miembro de numerosas entidades nacionales y extranjeras dedicadas al estudio del pasado, Ricardo Levene influyó notablemente en el devenir historiográfico argentino por casi medio siglo.
Cursó sus estudios superiores en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, donde se recibió de Doctor en Jurisprudencia en 1906. De inmediato inició su carrera docente en la enseñanza secundaria, en tanto que en 1911 aparece su primer libro histórico, Orígenes de la democracia argentina, y al año siguiente su obra más difundida, Lecciones de Historia Argentina, texto para la enseñanza media leído por miles de jóvenes a través de los años (tuvo una veintena de ediciones).
También en 1912 se incorpora como profesor de Sociología en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y en la de Historia del Derecho en la Facultad de Derecho de la misma casa de estudios. En 1913 accede a la cátedra de Historia Argentina de la sección Filosofía, Historia y Letras –futura Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación- de la Universidad Nacional de La Plata. Con el tiempo, sería dos veces decano de Humanidades (1920-23 y 1926-30) e igual cantidad Presidente de la universidad platense (1930-31 y 1932-35).
Su producción historiográfica se siguió acrecentando a través de los años, pues publicó Ensayo histórico sobre la Revolución de Mayo y Mariano Moreno (1920/21), Introducción a  la historia del Derecho Indiano (1924), Investigaciones acerca de la historia económica del Virreinato del Río de la Plata (1927/28), La anarquía del año 1820 y la iniciación de la vida política de Rosas (1933), Las ideas históricas de Mitre (1948), El genio político de San Martín (1950) y El proceso histórico de Lavalle a Rosas (1950). Paralelamente, tuvo actuación destacada en la antigua Junta de Historia y Numismática Americana (fue su presidente en dos períodos, 1927-31 y 1934-38), participando decididamente de su transformación en Academia Nacional de la Historia en 1938, la que también presidiría hasta su muerte.
Acompañó la docencia y la investigación dirigiendo obras colectivas de largo aliento y fundando instituciones dedicadas a la investigación y difusión de la historia. En efecto, así sucedió con la Historia de la Nación Argentina (1936/50,14 vols.), la Historia del Derecho Argentino (1945/58, 11 tomos) y la Historia de la provincia de Buenos Aires y formación de sus pueblos (1940/41, 2 vols.), colecciones que marcaron una huella en la interpretación de la historia patria. También, Levene creó el Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires (1925) y el Museo Sarmiento (1938), como asimismo los Institutos de Sociología y de Historia del Derecho, ambos  en la Universidad de Buenos Aires.
Ahora bien ¿cuál era su concepción historiográfica? ¿a qué línea de interpretación de nuestro pasado adscribió?. Levene formó parte, junto con colegas como Emilio Ravignani, Carlos Heras, Diego L. Molinari y Luis M. Torres, de la Nueva Escuela Histórica, que se caracterizaría por la profesionalización de la tarea del historiador, la introducción de conceptos científicos y el apego a la investigación basada en el análisis de los documentos. Levene se identificó con la línea historiográfica liberal denominada “Mayo-Caseros”, eminentemente política, inaugurada en su momento por Bartolomé Mitre. Su protagonismo en esta corriente de interpretación de la historia nacional le valió las críticas de los sectores revisionistas, que a partir de la década del ‘30 la venían fustigando cada vez con mayor virulencia.
A diferencia de colegas que incursionaron en la vida política partidaria, como Ravignani o Molinari por caso, Levene se mantuvo en una postura estrictamente profesional y alejada de aquella, lo que no debe entenderse como una negación de la misma ni mucho menos: su prestigio personal y académico le permitieron entablar relaciones cordiales con los gobernantes de turno, siempre teniendo como norte la indagación y difusión de la historia. Así sucedió con los presidentes Agustín P. Justo –auspició el proyecto de Historia de la Nación Argentina-, Ricardo M. Ortiz –allanó los inconvenientes administrativos para la creación del Museo Sarmiento- y Juan D. Perón –de quién había sido su profesor en el Colegio Militar-. Lo propio ocurrió con los gobernadores José L. Cantilo –  accedió a crear el Archivo Histórico provincial-, Manuel Fresco – apoyó el proyecto de Historia de la provincia de Buenos Aires- y Domingo A. Mercante – aprobó la realización del Primer Congreso de Historia de los Pueblos de la Provincia en 1950.
En el año del Bicentenario de la formación de nuestro primer gobierno patrio, se observa cómo el interés de los argentinos por la historia nacional se va acrecentando; en este sentido, sería un ejercicio saludable el abordaje de los acontecimientos y procesos históricos pretéritos buscando las respuestas a las inquietudes del presente, tal como lo intentó en su momento Ricardo Levene.

 

 Claudio Panella

         
Asociación de Amigos del Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires "Dr. Ricardo Levene"
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