Colaboraciones
























El ferrocarril y la urbanización temprana de los partidos del oeste del Gran Buenos Aires (1859-1870)

 
 

Carlos María Birocco

Desde la construcción de su primer tramo, el Ferrocarril del Oeste ejerció una marcada incidencia en la propiedad de la tierra. Los partidos de la campaña que atravesó sufrieron un acelerado proceso de valoración y fragmentación del terreno, que condujo en menos de un siglo a su casi total urbanización. Las Municipalidades de esos partidos fueron las primeras en percatarse de esa transformación y no quisieron quedar al margen de ella. Entre 1859 y 1866, la cuadrícula urbana de Morón y Merlo –dos poblados fundados en el siglo XVIII– fue objeto de mediciones y modificaciones cuya finalidad era conseguir una adecuada comunicación con las vías férreas.

El 6 de febrero de 1859 el tren llegó por primera vez a Morón. Este pueblo, que ya era un enclave de importancia por ser cabecera de un partido y de una parroquia, se convirtió entonces en una localidad de moda para los porteños, que lo tuvieron desde entonces a una escasa hora de viaje. Sin embargo, no estaba preparado para esa nueva posición de prestigio. Las calles estaban mal trazadas y, a dos cuadras de la plaza central, las manzanas se componían mayormente de baldíos, que sus mismos propietarios conservaban en ese estado sin siquiera cercarlos.

El principal propietario de terrenos en la villa de Morón era el molinero francés Augusto La Roche, que había adquirido en 1854 unas 30 manzanas en el pueblo. Este estaba particularmente interesado en delinear las calles para que se pudiera circular fluidamente hacia la recién inaugurada estación de trenes. Fue notoria su alianza con uno de los jueces de paz de Morón, Mariano Castex: gracias a los préstamos que facilitaron a la corporación municipal, se pudo dotar a la villa de Morón de edificios administrativos y obras de infraestructura. La casa municipal de Morón –que todavía existe, aunque con su fachada muy modificada– fue edificada entre 1862 y 1863 con 100.000 pesos que facilitaron Castex y La Roche. La suma alcanzó también para la construcción de un nuevo cementerio en las afueras del pueblo y para concretar un plan de rectificación de las calles del pueblo.
Aunque no puede negarse que lo guiara un interés especulativo, La Roche tuvo un claro compromiso con el crecimiento de Morón, que pudo responder a motivaciones políticas o personales, en momentos en que se producían en ese pueblo violentas luchas de facciones. Naturalmente, esta prodigalidad redundaba en su propio beneficio, ya que al solventar las obras de infraestructura y embellecimiento, el aspecto de aquel poblado rural se hizo más atractivo para los inversores de la capital y eso incidió en el valor de sus propiedades. Entre 1860 y 1863, puso en venta más de un centenar de solares en Morón, operación que encargó a la casa Billinghurst. El tipo de comprador al que apuntaba La Roche era el de mayor poder adquisitivo: según la publicidad de uno de esos remates, los terrenos que se loteaban eran los mejores para construcción de cottages y palacetes. Pero a pesar de los progresos en la urbanización que siguieron al loteo del terreno, durante mucho tiempo las casas recién edificadas alternaron en Morón con huertas y baldíos, y todavía en 1865 se ofrecían en alquiler a sólo dos cuadras de la estación tres manzanas baldías sembradas con alfalfa.  

La estación de Merlo y la familia Dillon-Pearson
El tendido de las vías entre Morón y Merlo fue bastante más trabajoso que el del tramo anterior. Refiere un periódico de la época que fue “la que ha presentado mayores dificultades en su ejecución, por las numerosas cañadas, bañados y arroyos que ha sido preciso atravesar, habiendo sido necesario ejecutar importantes trabajos de albañilería hasta el río de las Conchas”.

La estación de Merlo se inauguró el 11 de diciembre de 1859. Este pueblo pertenecía por entonces al partido de Morón. Uno de los vecinos, Juan Dillon, escribía en noviembre de 1859 que no tenía más que una iglesia en ruinas, media docena de casas de material y veinte ranchos con techo de paja. Pero no le faltaban ventajas por su posición y condiciones. “La situación es pintoresca –explicaba al gobierno– el terreno elevado y fértil y pocas localidades habrá tan aparentes por su salubridad, para la convalecencia de enfermos, y la residencia de familias que quieran gozar de verdadero aire de nuestra campaña”. Dillon era hijo de Manuela Calderón y Aguado, propietaria de una estancia de 1739 hectáreas que circundaba el pueblo por sus cuatro costados. Al igual que La Roche en Morón, tenía un obvio interés en fomentar el crecimiento de este pequeño poblado rural para sacar rédito de la venta de solares. Por eso destacaba lo elevado del terreno –a los ojos de los higienistas de entonces, un signo de salubridad– y la bonanza del clima, que lo hacía apto para la recreación de las familias porteñas.
Manuela Calderón y sus hijos Juan Dillon y Fernando Pearson hicieron entrega de los terrenos que se necesitaban para establecer la estación y dos plazas públicas. Se impuso en Merlo el mismo modelo de tres plazas que se repetiría en Morón y en Moreno: una plaza institucional cercana a los edificios cívico-religiosos, otra inmediata a la estación, para que se concentraran allí pasajeros y coches de alquiler, y una tercera, más espaciosa, para carga y descarga de frutos. Manuela Calderón donó un terreno de 86,6 por 34,6 metros para construir la estación y otra fracción de 259,8 por 129,9 metros al costado de la vía, destinada a servir de Plaza de Carretas e instalar una playa de maniobras, muelles de descarga y almacenes de depósito.

El siguiente paso de Dillon fue conformar una comisión de vecinos para ampliar la traza del pueblo de Merlo y darle un ejido, y en 1865 consiguieron que se separara de Morón y se constituyera en partido. Detrás de la búsqueda de la autonomía municipal, su móvil era beneficiarse con el loteo del terreno. Con el ensanche del poblado, una porción de los terrenos de Manuela Calderón de Pearson, su madre, quedó incluido dentro de su nueva traza. Los resultados de este negocio inmobiliario, sin embargo, fueron decepcionantes. En 1870 no habían sido vendidas más que dos manzanas de las veintinueve que poseía en el pueblo y algunas parcelas más pequeñas que no llegaban a sumar dos manzanas más. Mejores perspectivas tuvo la venta de las chacras en el ejido. Pero ésta no atrajo a los chacareros de menores recursos, como se proponía toda ejidización, sino a los especuladores urbanos, que se apresuraron a comprar grandes fracciones de terreno. Uno de ellos, Felipe Senillosa, adquirió 117 manzanas, y la firma Cohen Hnos. 346 manzanas. No obstante, tampoco esta operación inmobiliaria alcanzó el éxito que se esperaba y más de la mitad de los terrenos de chacra quedó sin vender.

Los Alcorta y la fundación de Moreno
El 12 de Abril de 1860 se inauguró oficialmente la estación de Moreno. Amancio Alcorta, propietario de los terrenos donde ésta se levantó, no los cedió gratuitamente, sino que exigió a cambio una compensación. El Ferrocarril del Oeste le confirió 5000 pesos en acciones de la empresa a cambio de cuatro manzanas para las instalaciones de la estación y plaza de descargas, y de una lonja de tierra de 30 varas de ancho a lo largo de toda la extensión de su campo. En forma casi inmediata, Alcorta encargó a uno de sus socios, Víctor Davout, que trazara las calles y delineara manzanas y solares para fundar allí un pueblo. Moreno se convirtió, de esa manera, en el primer poblado de la Argentina en ser fundado junto a una estación de ferrocarril. Pero sus progresos fueron lentos. Su fundador murió poco más de dos años de inaugurada la estación, en mayo de 1862, y para entonces sólo habían sido vendidas 2 manzanas y 10 solares inmediatos a ésta.

El diseño de los espacios públicos en Moreno imitó los ejemplos de Morón y Merlo. La administración del Ferrocarril del Oeste destinó tres de las manzanas adquiridas a la creación de una Plaza de las Carretas, que sirvió para la carga y descarga de frutos y que fue arbolada con paraísos. Una cuarta manzana, originariamente cedida para construir la estación, se convirtió de hecho en plaza pública: las primeras autoridades locales la ornaron con una estatua de la Libertad y plantaron eucaliptus y paraísos, pero no fue hasta 1872 que fue reclamada formalmente por los vecinos al gobierno provincial y se convirtió en la plaza institucional del pueblo (hoy Plaza Mariano Moreno). La familia Alcorta no renunció a su rol de protectora de esta población. En 1863, Coleta Palacio, la viuda del fundador, y sus hijos entregaron 10.000 pesos a la suscripción levantada por los vecinos para edificar la iglesia de Moreno y, tres años más tarde, donaron un solar para que se edificara la Casa Municipal. Para entonces, Moreno, que pertenecía al partido de Luján, se había convertido en cabecera de un nuevo partido. Santiago Alcorta, hijo de Amancio, y uno de los vecinos pioneros del poblado, Claudio María Joly, impulsaron y consiguieron su autonomía en 1865.

 Para comprender el lugar que ocupó la venta de solares en Moreno es necesario situarla dentro del conjunto de los negocios familiares de los Alcorta. Las cuentas de administración de los bienes sucesorios de Amancio Alcorta nos permiten estudiar los emprendimientos de esta familia entre 1862 y comienzos de 1866. Estos eran dueños de una estancia de cría de ovejas y la venta de lanas se convirtió en el principal de sus ingresos, que osciló entre el 70 y 75% de sus entradas. Sin embargo, las utilidades que arrojaba dicha venta estuvieron marcadas por estacionalidad de la esquila, produciéndose la casi totalidad de las transacciones entre diciembre y febrero. Para conseguir dinero para los enormes gastos de la familia, acostumbrada a un estilo de vida opulento, les fue necesario enviar esporádicamente al mercado capones y novillos, productos de tambo y fardos de alfalfa y, cuando se presentaba la ocasión, vender lotes en Moreno.

La venta de solares constituyó en 1862 el 21% de los ingresos de los Alcorta. No obstante, en los años que siguieron, este renglón de entradas fue en descenso. Para analizar esa caída debe tenerse en cuenta que en 1864 el Ferrocarril del Oeste llegó con sus vías a Luján y el pueblo de Moreno dejó de ser la cabecera del servicio de volantas y mensajerías, con lo que el movimiento mercantil y de pasajeros decayó notablemente. No resulta casual que en coincidencia con esto, Santiago Alcorta movilizara sus influencias para que el pueblo de Moreno se separara de Luján y se constituyera en cabeza de un nuevo partido. Al tener una corporación municipal propia, dirigida por los allegados de Alcorta, sería posible propulsar desde Moreno las obras de infraestructura necesarias para remontar esa población y conseguir que se valorizaran sus solares. Logrado ese objetivo, la venta de lotes repuntó. No obstante, en 1866 quedaban aún 132 solares sin vender.

En los partidos alcanzados por las vías férreas, en conclusión, el negocio inmobiliario se mantuvo en unas pocas manos y por fuera de los círculos que dirigían el Ferrocarril del Oeste. En los poblados de Merlo y de Moreno, la propiedad del terreno era monopolizada por dos familias de terratenientes rurales (los Dillon-Pearson y los Alcorta) mientras que en el de Morón, más de la mitad de los solares disponibles se encontraba en poder de Augusto La Roche. Estos propietarios no sólo facilitaron parcelas para que se estableciera la estación del ferrocarril, sino que las cedieron para que se construyeran plazas, calles y edificios públicos. Pero aunque lo hicieron con la proyección de mejorar la infraestructura urbana y valorizar aun más sus terrenos, la venta de lotes se mantuvo por debajo de las expectativas que se generaron al inaugurarse las estaciones. El mercado inmobiliario en la campaña sólo saldría de su fase de estancamiento con posterioridad a 1871, cuando la creación del Banco Hipotecario facilitaría este tipo de inversiones, y luego de que la epidemia de fiebre amarilla impulsara a los porteños a adquirir fincas en los alrededores de la ciudad, con la perspectiva de brindar recreación y un clima saludable a sus familias.  

         
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