Colaboraciones

 










El Río Santa Ana

 
 

En la década de 1930 vio la luz un importante trabajo del historiador Rómulo D. Carbia, publicado en Humanidades XXIII titulado El valle de Santa Ana y el repartimiento de tierra efectuado por Juan de Garay, donde planteaba, además, de la ubicación de dicho valle -actual Magdalena- la del río con ese nombre.
El presente informe pretende aportar nuevos datos sobre el río Santa Ana, no tanto sobre su ubicaci6n, sino sobre su variable importancia a través del tiempo, tanto como punto de referencia en un amplio litoral sin accidentes de resalto, como también la de su caudal.  Desde ahora debemos aclarar que el valle de Santa Ana y el río homónimo no tienen relación geográfica entre si.
El río Santa Ana que figura en la vieja cartografía del río de la Plata y costas marítimas argentinas ha sido identificado por Carbia como la desembocadura de la laguna Mar Chiquita, ubicada en el partido del mismo nombre, en el océano Atlántico.
El mapa de Wolfe de 1598, publicado fragmentariamente por Winsor en su Narrative and critical history of America (1), el río "S.  Anna" partía hacia el sudeste de un sistema de sierras y desembocaba en la “ensenada d’ Agoa blanca”.  Tiene este mapa un diseño casi idéntico al de Van Largaren (2) que es de 1596.  Entre ambos existe un tercer mapa dibujado por Hondius (3) en 1597, cuyo dibujo es muy diferente de los anteriores. 
Sin embargo, los tres destacan como muy importante el río en cuestión y en latitudes muy similares.  Todo esto sugiere que a fines del siglo XVI la boca de la laguna era de una amplitud mayor que la actual.
El mapa de Brasil dividido en capitanías, que se conserva en la Biblioteca Ajuda y publicado por Leviller (4), indica en los 37º de latitud sur una punta denominada San Antonio y muy poco al sur de dicha latitud, la desembocadura de un río llamado Santa Ana en una ensenada cuyas puntas se aproximan a los 37º 5.  Un grado al norte, es decir en los 36º 5, se señala la desembocadura de otro río de mayor extensi6n -río Dulce-, el cual también desagua como el anterior en una ensenada cuyos extremos alcanzan los 37º5.  Por fin, al sur del Santa Ana se ubica la "terra dos fumos".
Esta última designación aparece reiteradamente en la antigua cartografía del litoral atlántico bonaerense, situándola próxima a los 38º de latitud y no quedan dudas en cuanto al lugar que nombra, es decir, las inmediaciones de punta Mogotes a la cual el piloto Albo, redactor del diario de viaje del Magallanes, denomina “punta de las arenas”, en clara referencia a la finalización de la extensa zona de médanos que se inicia en cabo San Antonio.
Volviendo a los dos cursos de agua a los que hemos hecho referencia, debemos preguntarnos cuales son éstos ubicados entre punta Médanos y punta Mogotes.  Si admitimos, por la latitud que señala el mapa de Ajuda que el río Santa Ana es la actual laguna Mar Chiquita y su brazo de desagote en el océano, no queda en el trecho de costa tratado más que algunos pequeños arroyos no sólo respecto de la actual topografía, sino también de la que permite ver el examen de la cartografía y documentos antiguos.  Por consiguiente, podemos afirmar que el mapa en cuestión está errado en cuanto a la existencia de un segundo curso de agua de gran importancia que vertía sus aguas al sur del cabo San Antonio y al norte de la Mar Chiquita.  Esta aseveración nos impide por lo tanto deducir por comparación cual era la verdadera magnitud del Santa Ana a fines del siglo XVI.
En la carta confeccionada por el navegante Oliver du Nort en 1602 (5), el río Santa Ana aparece ubicado a 39º y el cabo San Antonio en los 37º  sur.  Cabe señalar que el valor de las anotaciones es relativo, ya que cada cartógrafo hacia sus diseños de acuerdo con las  que recibía y de acuerdo con las referencias más o menos precisa y según a la escuela a la que pertenecía, por lo cual trazaba los paralelos de acuerdo con el valor que asignaba a los grados (6).  En cuanto al cauce en cuestión, aparece señalado como muy importante y como el más evidente accidente geográfico desde San Antonio a la punta Mogotes.
En la "Tabla de procedimientos del viaje de una fragata y un patache inglés al estrecho de Magallanes" (7) se indica en la latitud de 37º el cabo San Antonio y al sur de los 37º 5 figura el río Santa Ana que por esta circunstancia puede adjudicarse a la desembocadura de la laguna Mar Chiquita, siendo evidente que se la señala muy poco más ancha que la boca del Riachuelo de Buenos Aires.  Esto es lo que surge de dicho plano, pudiéndose afirmar la importancia del antiguo Santa Ana, debiéndose notar que los datos del mismo, tratándose de puntos situados al norte de los 47º sur, latitud en la cual los expedicionarios tocaron tierra por primera vez, son totalmente reproducción y confirmación de las cartas anteriores.
En la carta de Juan Ramón de 1683 (8) se señala muy poco al norte de los 38º un río Santa Ana más amplio en su desembocadura que el "de los Santos" o actual Salado.  La inexactitud con que procede el autor en cuestión al indicar la importancia de algunos accidentes geográficos desde el punto de vista de su magnitud, se comprueba comparando el mapa de delineación de la boca del Río de la Plata, Uruguay y Río Negro publicado por Torres Lanzas, también de 1683, el Riachuelo de Buenos Aires con el río de los Santos o Salado: el primero es allí mucho más amplio, al menos en su desembocadura, que el segundo, y ello es bien inexacto a la luz de las múltiples noticias históricas que se tienen de uno y otro.
En consecuencia, si bien puede deducirse de este mapa que el río Santa Ana que se nombra en el mismo puede identificarse con el brazo de comunicación de la laguna Mar Chiquita con el mar, no es posible asegurar que fuera más amplio que el Riachuelo, aunque así lo indique.
En cumplimiento de instrucciones relativas al reconocimiento de la costa patagónica e islas Malvinas, llegó al puerto de Montevideo, procedente de España, el bergantín Andaluz al mando del capitán de fragata Domingo Perler (9).  En su diario de viaje cita, el 1º de enero de 1768, un “río de Santa Ana" el cual, según Ratto, "debe ser el que las cartas inglesas nombraron río Manantial -en el que se dio comienzo a la construcción del balneario Ostende-“.  Al respecto Torre Revello dice (10) que "sin desconocer el valor de la exactitud técnica de esta afirmación, me animo a sugerir que, quizá, contraríe a la exactitud histórica que creo estar en condición de establecer".  Por cierto para este autor el río Santa Ana es la boca de la Mar Chiquita.  De cualquier manera de los datos aportados por Perler, no puede deducirse la amplitud y caudal del antiguo Santa Ana.
Con los elementos de información que se han tratado referidos al río en cuestión, se está en condiciones de establecer lo que de ellos se deduce en cuanto a la amplitud del mismo.  En general hay que advertir que en los citados planos y documentos no permiten afirmar cual fue la importancia de su caudal, a excepción del plano de 1671 -el ya citado “Tabla de procedimientos...” - del cual se infiere que su desembocadura era casi tan amplia como la del Riachuelo, el cual siempre fue un río de proporciones menores que el Salado.
Sin desmedro de lo antedicho conviene aclarar al respecto que el mapa levantado en 1657 por el cartógrafo holandés Jan Jansson bajo el nombre de Mar di Aethiopia vulgo Oceanus Aethiopicus, indica a los 37º 5 la "Bahía de S. Anna" y no un río como en el resto de la cartografía.  Esto hace suponer que para aquellas épocas la barrera de médanos que separa la laguna del mar habría sido superada en parte por el derrame de las aguas interiores, dejando a la vista el espejo lacustre, convertido, aparentemente, en bahía o ensenada profunda (11).
Esta información por demás insuficiente deriva de la inexactitud de algunos de los elementos de información en cuanto a la magnitud de los accidentes geográficos representados en ellos, o en su silencio respecto de la importancia del que nos ocupa.  De cualquier forma, como lo advierte Carbia, el río Santa Ana debe ser identificado -como ya expresamos- con el brazo de desembocadura de la actual Mar Chiquita.  Esta identificaci6n se funda en la latitud que se le asigna y en el hecho de que en esa latitud y sus proximidades tal brazo de comunicación ha sido en estos últimos tiempos el curso de agua que por su mayor caudal se destaca entre pequeños arroyos tales como el Seco, el Santa Elena, Los Cueros y Los Patos.
 La conclusión con respecto a la magnitud del Santa Ana es la que impone la consulta de los documentos considerados, pertenecientes en general a los siglos XVI y XVII, es evidente por otros de los siglos XVIII y XIX, que si por entonces se nombraba un Santa Ana o un curso de agua que pueda considerarse uno mismo entre los37º 5 y 38º el que en consecuencia puede ser identificado con el de los siglos anteriores, ese río era en su desembocadura de amplitud y conformidad cambiantes, muchas veces reducidas a nada y sólo excepcionalmente de alguna importancia, siempre mucho menor que la del Salado.
Falkner, en su Descripción de la Patagonia (12)  se refiere a una laguna, distante cinco leguas del cabo de los Lobos, la que se unía con el mar "por un río que atraviesa los bordes de arena".  Anotaba que en dicha laguna desembocaban varios arroyos y la hacia terminar cercana a los 37º 5.  No hay duda que se trataba de la actual Mar Chiquita y por lo tanto, según la hipótesis de Carbia, del antiguo Santa Ana.  De todo ello puede deducirse que éste, en el siglo XVIII y en el momento que escribía Falkner, era de escaso caudal.
En el mapa de Falkner se indica a los 37º un río proveniente de la laguna Salada Grande y que en los Registros Gráficos de la Propiedad de la Provincia de Buenos Aires de 1864 y 1890 se denomina arroyo Los Manantiales, cuya desembocadura en el mar no se señala en el segundo de los registros mencionados, en tanto que Falkner la indica como una amplia ensenada. Por lo tanto, puede inferirse que la desembocadura de la Mar Chiquita era poco amplia aun en relación a la de la desaparecida salida del arroyo Manantiales, pues de otra forma no se explica que Falkner ni la consignase en el citado mapa, en tanto que indica amplísima la desembocadura del cauce que nacía en las Saladas.
Por ello, se dibuja la salida al mar de ese río Santa Ana situado un poco al norte de los 38º en el "Mapa geográfico que comprende todos los modernos descubrimientos de la costa patagónica" remitido en 1788 por el virrey Loreto (13) , en tanto que en la carta reducida de la costa patagónica que reproduce las observaciones de la expedición que en 1778 reconoció el Estrecho de Magallanes (14) se señala un río Santa Ana entre los 37º y 38º, menos amplio que otro allí indicado más al sur, entre los actuales Cabo Corrientes y Bahía Blanca, muy probablemente el Quequén Grande, río este que fue siempre menos caudaloso que el río Salado, al cual hemos tomado por permanente referencia.  De ello se infiere que el Santa Ana, por aquella época, aparecía como de menor importancia que aquel río, y era por entonces de escaso caudal y su desembocadura de menor importancia que el mismo Samborombón.
Los diversos agrimensores que realizaron mensuras en la zona tratada durante el siglo pasado (15) dibujan la laguna con una boca de salida de escasa dimensión.  El ingeniero Figueroa en el atlas anexo a la primera parte de su trabajo sobre puertos de la provincia de Buenos Aires (16), asigna a la misma una extensión aproximada de 20 metros de ancho.  El citado autor informa que la laguna es el receptáculo de aguas provenientes de varios arroyos, cuya presión aumenta después de las grandes lluvias, determinando un escape de las aguas hacia el océano que forma su brazo de salida al mar.  Las acción de los vientos y del océano tiende a cerrar ese brazo, mediante la acumulación de arena y sedimentos.
La presión del agua que baja a la laguna de los arroyos y la acumulación de detritos tienden a abrir y cerrar el nombrado brazo y el accionar de ambos impide que se obstruya por mucho tiempo.  En el Derrotero Argentino (17) se informa que hacia 1915 tenía la desembocadura de la laguna unos 40 metros de ancho en marea baja, en 1926 se hallaba obstruida y hubo de ser abierta por la Comisión de Desagües de la provincia.
Por otra parte, el agrimensor Teodoro Differt, en una mensura que practicó de un terreno en la zona de Mar Chiquita (18), señalaba, de acuerdo con sus observaciones en el lugar, lo mismo que el citado Derrotero en cuanto a la obstrucción y aparición de la desembocadura de la laguna.
De lo expresado se deduce que no es posible negar que la comunicaci6n de la laguna Mar Chiquita con el océano pudiera estar obstruida durante períodos más o menos largos, o alcanzar un ancho junto al mar del que podrían dar exacta idea observaciones sistemáticas practicadas en el lugar.  Las que se han ido señalando en el presente aporte, es decir, las esporádicas realizadas entre los siglos XVII y XIX, la señalan bastante reducida en su relación al Salado y algo menor que el ancho de la boca del río Samborombón.  El único que aporta información diferente es el mapa ya mencionado de Jan Jansson de 1657.
Aceptando que la comunicación de la laguna Mar Chiquita con el mar corresponde, como es evidente, al antiguo Santa Ana, lo expuesto es todo lo que es posible afirmar sobre la importancia de éste en el siglo XVIII, es decir, escasa relevancia, pues no puede ser otra la de un canal obstruido durante temporadas en su contacto con el mar y sólo relativamente ancho y profundo después de las grandes lluvias.  Esto tratándose del siglo enunciado y del pasado, pues los mapas y documentos de las centurias anteriores, poco aportan para dar afirmaciones definitivas.

Fernando E. Barba

CITAS Y NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
1 J. WINSOR (Editor), Narrative and critical History of America, Boston, 1884-1889. VIII, 406
2 y 3 RÓMULO D. CARBIA, El valle de Santa Ana y el repartimiento de tierra efectuado por Garay en 1580; en Humanidades XXIII, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. La Plata, 1933, p. 123
4 ROBERTO LEVILLIER, América, la bien llamada, Buenos Aires, Kraft, 1948, t. II, p. 177
5 CARBIA, El valle de Santa Ana..., ob. cit., p. 128
6 Ibidem, p. 124
7 JOSÉ TORRE REVELLO, Adición a la relación descriptiva de los mapas, planos, etc. del Virreinato de Buenos Aires, existentes en el Archivo General de Indias; en Publicaciones del Instituto de Investigaciones Históricas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, Peuser, 1927, XXXVIII.
8 PEDRO TORRES LANZAS, Adición a la relación descriptiva de los mapas, planos, etc. del Virreinato de Buenos Aires, existentes en el Archivo General de Indias; en Publicación de la Sección de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, Peuser, 1921, VII, Lámina XI
9 R. RATTO, Actividades marítimas en la Patagonia, Buenos Aires, Ministerio de Marina, 1938, pp. 81 y ss.
10 CARBIA, El valle de Santa Ana..., ob. cit., p. 127, cita 41
11 JAN JANSSON, Mar di Aethiopia vulgo Oceanus Aethiopicus, 1657, en almanaque Pirelli, 1966.
12 TOMÁS FALKNER, Descripción de la Patagonia, Buenos Aires, Coni, 1911
13 TORRES LANZAS, Relación descriptiva..., ob. cit., Lámina LIII.
14 BIBLIOTECA NACIONAL, Mapa Nº 675; nota de Guillermina Sors de Tricerri.
15 Ministerio de Obras Públicas de la Provincia de Buenos Aires. Departamento de Geodesia. Duplicado de mensura 4-8-11-15 de Mar Chiquita.
16 JULIO B. FIGUEROA, Estudio sobre los puertos de la Provincia de Buenos Aires, La Plata, Talleres del Museo, 1897, t. I, Atlas, lámina XXV.
17 MINISTERIO DE MARINA, Derrotero Naval Argentino, Buenos Aires, 1928. Segunda Parte, 9.
18 MINISTERIO DE OBRAS PÚBLICAS. Departamento de Geodesia, Duplicado de Mensura Nº 15 de Mar Chiquita.

 

BIBLIOGRAFIA
CARBIA, Rómulo D., El valle de Santa Ana y el repartimiento de tierras efectuado por Garay en 1580, en Humanidades XXIII, La Plata, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la
Universidad Nacional de La Plata, 1933.
FALKNER, Tomás, Descripción de la Patagonia, Buenos Aires, Coni, 1911.
FERNANDEZ DE NAVARRETE, MARTIN, Colección de los viajes y descubrimientos que hicieron por mar los españoles desde fines del siglo XV, Buenos Aires, Guarania, 1946.
FIRGUEROA, Julio B, Estudio sobre los puertos de la provincia de Buenos Aires, I.  La costa marítima; Atlas.  Publicaci6n del Ministerio de Obras Públicas de la Provincia de Buenos Aires.  La Plata, Talleres
del Museo, 1897.
LEVILLIER, ROBERTO, América, la bien llamada, Buenos Aires, Kraft, 1948.
MINISTERIO DE MARINA: Derrotero Naval Argentino, Buenos Aires, 1928.
MINISTERIO DE OBRAS PÚBLICAS DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES. Departamento de Geodesia.  Duplicados de mensura del partido de Mar Chiquita.
RATTO, R. Actividades marítimas en la Patagonia, Buenos Aires, Ministerio de Marina, 1938.
TORRE REVELLO, José, Adición a la relación descriptiva de los mapas, planos, etc. existentes en el Archivo General de Indias, en Publicaciones del Instituto de Investigaciones Históricas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, Peuser, 1927, XXXVIII.
TORRES LANZAS, PEDRO, Relación descriptiva de los mapas, planos, etc. del Virreinato de Buenos Aires existentes en el Archivo General de Indias.  Publicación de la Sección de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, VII, Buenos Aires, Peuser, 1921.
WINSOR, J. (Editor), Narrative and critical History of America, Boston, 1884-1889.

         
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