Colaboraciones

 






Rafael de Sobremonte: perfil de un personaje polémico

 
 

“Ves aquel bulto lejano que se pierde atrás del monte, es la carroza del miedo, con el virrey Sobremonte. La invasión de los ingleses le dio un susto tan cabal, que buscó guarida lejos para él y el capital” .

Esta copla popular resume la opinión generalizada en lo manuales escolares sobre la actuación del marqués de Sobremonte frente a las invasiones inglesas de los años de 1806 y 1807. Esto es un funcionario cobarde que huye con los caudales públicos en vez de enfrentar al enemigo. En contraposición a esta versión, otra pretende instalarse desde hace unos años a esta parte: el de un gobernante que emprende una retirada estratégica para buscar refuerzos en el interior del Virreinato y de allí encarar la reconquista de Buenos Aires, a la vez que evitar que los invasores tomaran prisionero a la principal autoridad política del Río de la Plata. Encontradas opiniones sobre un personaje polémico en los inicios de nuestra historia patria.

Rafael de Sobremonte Núñez Castillo Angulo y Bullón Ramírez, marqués de Sobremonte, nació en Sevilla el 27 de noviembre de 1745. Siguió la carrera de las armas, que inició como cadete a los 14 años en las Reales Guardias Españolas. Luego de ocupar distintos destinos en España y América, alcanzó el grado de Brigadier de Infantería en 1794. En materia política, en 1779 fue nombrado Secretario del recientemente creado Virreinato del Río de la Plata. En 1782 contrajo enlace en Buenos Aires con Juana María de Larrazábal, unión de la que nacerían 12 hijos.

Entre 1784 y 1797 se desempeñó como Gobernador Intendente de Córdoba del Tucumán –jurisdicción que comprendía las actuales provincias de Córdoba, Tucumán, Mendoza, San Juan, San Luis y La Rioja-, donde demostró manejo administrativo y sagacidad política. De su gestión merece consignarse el impulso dado a la creación de poblados: a su iniciativa se debe la fundación de las ciudades de Río Cuarto en 1786 y de Merlo 1797 (lo propio sucedió con San Rafael, Mendoza, en 1805 -cuando se desempeñaba como Virrey-, cuyo nombre es en homenaje a su persona). En 1804 fue designado Virrey del Virreinato del Río de la Plata , sucediendo en el cargo al fallecido Joaquín del Pino.

En ocasión de las invasiones inglesas a estas tierras, Sobremonte creyó que el desembarco de los invasores se iba a producir en Montevideo, por lo que cuando éstos lo hicieron en Quilmes el 24 de junio de 1806, estaba disfrutando de una obra teatral en la Casa de Comedias. Días después, junto con su familia y los caudales públicos, que ascendían, en pesos plata, al equivalente de casi 300.000 libras esterlinas, emprendió camino a Córdoba con el fin de juntar fuerzas e intentar volver a Buenos Aires para combatir a los ingleses. Éstos, que habían ocupado la capital virreinal, exigieron los caudales, por lo que el Cabildo pidió a Sobremonte que los restituya ante el temor de que el dinero faltante sea recaudado por los invasores entre los comerciantes y propietarios porteños. El Virrey accedió y la entrega se produjo en Luján. Los ingleses enviaron el botín a Londres, donde desfiló en 8 carros tirados por caballos (luego de las invasiones se repartió el dinero entre los que participaron de ella, correspondiéndole al jefe británico, general Guillermo Carr Beresford, unas 12.000 libras ).

Ya en Córdoba, Sobremonte intentó reunir tropas llegadas del interior del Virreinato; no obstante fue Santiago de Liniers, al frente de milicias venidas de Montevideo y otras de la campaña bonaerense, quien reconquistó Buenos Aires el 12 de agosto. Dos días después, el cabildo porteño le quitó a Sobremonte el mando militar y se lo entregó a Liniers.

Al año siguiente, los ingleses volvieron a invadir el Río de la Plata. Antes del desembarco en Ensenada lo hicieron en Maldonado, desde donde se dirigieron a Montevideo venciendo fácilmente la resistencia ordenada por Sobremonte. Ante la ocupación de la ciudad, éste la abandonó, lo que provocó que en Buenos Aires una Junta General de Guerra lo destituyera debido a su incapacidad militar el 10 de febrero de 1807 y lo enviara al convento de los Padres Betlemitas porteños.

El ex Virrey permaneció en estas tierras hasta 1809, cuando regresó a España. Procesado en 1813 por su actuación frente a los ingleses, resultó absuelto, aunque al parecer el tribunal desechó pruebas que le eran desfavorables. Sobremonte, que había enviudado, contrajo matrimonio a los 75 años con María Teresa Millán y Merlo, de 40. Falleció en Cádiz el 14 de enero de 1827, a los 81 años de edad.

De acuerdo a lo expresado hasta aquí, más que cobarde, Rafael de Sobremonte fue un personaje que no estuvo a la altura de las circunstancias que le tocaron vivir. Si demostró capacidad de gestión cuando fue Intendente de Córdoba, dio muestras claras de impericia, ineptitud y de ser un pésimo estratega en los momentos en que más se necesitaban tales cualidades.

Claudio Panella


         
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