Colaboraciones






El uso de las fuentes judiciales en la investigación histórica colonial: alcances y limitaciones

 
 

Peter Burke, en su trabajo Historia popular o historia total , señalaba que en la tradición clásica de Grecia y Roma (resurgida durante el Renacimiento) a la historia se la consideraba un género "noble", como la épica y la tragedia, por lo tanto se interesaba en los hechos de los grandes hombres. Hablar de personas corrientes no estaba a la altura de lo que se denominaba la "dignidad de la historia" . Un ejemplo de ello lo constituye una breve referencia a Cornelio Tácito. El emperador romano Vitelio se vio abandonado en sus últimos momentos por todos los que lo rodeaban excepto por su cocinero. Cuando Tácito relató este episodio en su historia, "no fue capaz de escribir la palabra cocinero. En vez de ello aludió vagamente a uno de los más humildes servidores del emperador". (1)

Para los historiadores de comienzos del siglo XIX el héroe fue colectivo, era el pueblo en general el mencionado héroe (más allá de los matices subjetivos que pueda acarrear la carga que lleva ese término sobre sus hombros). El término "pueblo" visto bajo la luz idealista de esa época podía, con su amplitud de sentido, cubrir cualquier tipo de grietas entre aliados y enemigos del mismo, (sean aliados la burguesía y los trabajadores contra enemigos comunes como la aristocracia, los extranjeros o quien fuera) (2)

Ya en el siglo XX Fernand Braudel planteó la "historia total" que, aunque resulte una imposibilidad, expresa un ideal para que la historia se ocupe de las actividades de todo tipo de gente. Por lo tanto la "historia total" borra las distinciones entre "nosotros" y "ellos" y dentro de ella, la "historia de los sectores bajos y populares" muestra las bases de las estructuras sociales que sirven a los acontecimientos políticos y ,sobre todo, devuelve la dignidad a las personas corrientes.(3)

Resulta evidente aclarar que gran parte de la historia de los sectores bajos de la colonia se encuentra en los expedientes judiciales y, aunque los registros y archivos parroquiales complementen la misma, las fuentes, y sobre todo las judiciales continúan llevando esa carga de contenido que debe interesar al historiador.

Las fuentes judiciales, además de evocar el conflicto, nos aportan sobre todo datos importantes para la historia de los sectores más desprotegidos, largamente relegados de la historia en general, por ello resultan sumamente elocuentes para describir un mundo de valores que han de sustentar la trama social del mundo colonial. Como ya señalaron Carlos Mayo, Silvia Mallo y Osvaldo Barreneche, "Al ventilar sus discrepancias ante la justicia los litigantes o sus letrados desnudan de manera indirecta el marco normativo que ha sido quebrado, el orden anhelado, las pautas del equilibrio y del consenso perdido" . La patología sirve para conocer la normalidad.(4)

Las fuentes judiciales nos permiten visualizar a los sectores bajos, esa mayoría sin riqueza, ni poder, ni propiedades. Como la justicia está hecha para el control de esos sectores (sobre todo el fuero criminal) los que desfilan por los estrados judiciales y los que están en las cárceles del virreinato, son los integrantes de la plebe de ese mundo colonial. Por lo tanto la fuente judicial es en gran medida la voz de esos individuos y nos permite reconstruir la vida de los mismos a partir de sus testimonios.(5)

Los autores antes citados señalaron en su artículo que el trabajo con fuentes presenta algunas limitaciones teórico-metodológicas. En primer lugar las mismas, al referirse al conflicto social, olvidan los aspectos consensuales de una sociedad colonial generalmente estable. En segundo lugar, las fuentes judiciales al tratar las conductas desviadas evocan un universo que tal vez no sea el más representativo. También otra limitación es la veracidad del relato existente en la fuente.(6)

Las limitaciones no son determinantes si las fuentes son comparadas y relacionadas con otros documentos, lo que nos permitirá, triangulando la información con otras fuentes del mismo período estudiado, elaborar una idea más acabada acerca de los sectores a los que nos estamos refiriendo.

Pero más allá de la veracidad del relato de un declarante ante la justicia lo que nos interesa es que el mismo sea creíble, porque sería una coartada "históricamente válida". Si el declarante está diciendo la verdad mejor aún, pero si miente su testimonio tiene que ser creíble para los jueces y fiscales que intervengan en el caso. (7)

Es así que a través de un proceso judicial podemos llegar a ver la forma de administrar justicia en el mundo colonial tardío y a percibir la concepción de la misma en los sectores medios y bajos de la sociedad que intentamos recrear.

Por un supuesto delito y por obra de la justicia colonial que registró y conservó algunas curiosidades de la vida del imputado podemos saber algo de una de las tantas personas pobres e ignorantes de nuestro pasado que, como señaló Richard Boyer al referirse a un arriero de Nueva España en el siglo XVII, “nunca ejerció poder, acumuló ni gastó fortuna, ni escribió testimonio de índole alguna”(8).

Es obvio también que un caso judicial no nos sirve para tipificar la sociedad colonial porteña de fines del siglo XVIII, pero sí para adentrarnos un poco más en ella ampliando, con él, su espectro hacia otros campos olvidados de la historia. De esta forma podremos intentar abrir nuevos caminos en la historia colonial para comprenderla un poco más. Tampoco pretendemos crear una tipología ni mucho menos agotar el tema a través del estudio de una causa judicial, lo ideal es realizar una comparación con otros casos y otras fuentes. Como ya señalaba Robert Darnton en su célebre trabajo sobre " La gran matanza de gatos y otros episodios en la historia de la cultura francesa ", “ apartarse del camino trillado quizá no sea una metodología, pero así se tiene la posibilidad de disfrutar de visiones poco usuales, que pueden ser muy reveladoras para lo que se quiera comprender del pasado” . (9)

Podemos aprender mucho acerca de la historia colonial a través de un análisis detenido de las experiencias extraordinarias de la gente común, aunque no sea sencillo rescatarlas más allá de las notas y apéndices del discurso histórico. De esta forma para llegar a la "Historia Total", (Braudelianamente hablando), debemos hurgar por debajo de la historia política, institucional, económica y social para llegar al meollo de la otra historia que encontramos debajo de ella.

Emir Reitano

CITAS
1- BURKE, Peter. Historia popular o historia total (En: SAMUEL, Raphael. Historia popular y teoría socialista, Barcelona, Ed. Crítica, 1984, p.71)
2- Ibidem p 74.
3- BRAUDEL, F. Capitalism and Material Culture , London,1973, (En: BURKE, Peter. Historia popular o historia total, Op Cit, p 77)
4- MAYO, C.; MALLO, S.; BARRENECHE, O. Las fuentes Judiciales. Notas para su manejo metodológico. (En: Estudios e Investigaciones, La Plata , Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación , UNLP, Nro 1 p 47)
5- Ibidem p 48.
6-Ibidem p 48.
7-Ibidem p 50.
8- BOYER, Richard . Juan Vazquez: Arriero desafortunado . (En:SWEET,D. NASH,G. Lucha por la supervivencia en la América colonial, México, FCE, 1987, p 178)
9- DARNTON, Robert. La gran matanza de gatos y otros episodios de la cultura francesa , México, FCE, 1994, pp 12-13.

         
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