Colaboraciones

Mercante: el Corazón de Perón
 
 

Un caso de Historia oral

Acorde con las características de una institución próxima a cumplir los ochenta años de existencia la estructura del archivo histórico permite llevar adelante una gestión donde cada programa de trabajo y plan de actividades se inserta dentro de una concepción teórica y metodológica propia de los fines y funciones de la misma. Reiteradamente hemos señalado la incorporación a partir de los años noventa de los fondos orales al patrimonio documental que conserva el Archivo histórico. Como tal pasa a ser un material de consulta de los investigadores que así lo requieran.

En esta simple afirmación se identifican tres de las funciones principales que corresponden a nuestra tarea: la investigación, la guarda y la difusión. Estas misiones se desarrollan en base a los criterios teóricos y metodológicos que cada gestión directiva desarrolla en la conducción de la institución. Por supuesto dentro de los principios básicos que la ciencia histórica y la archivología determinan.

El programa de historia oral implicó al momento de su definición teórica una serie de opciones prioritarias, no excluyentes. El Archivo como tal procuraría utilizar la historia oral como forma de crear documentos orales sobre temáticas específicas no sujetas necesariamente a hipótesis de investigación determinada. La selección de los testigos y por ende las vivencias o experiencias a registrar serían de aquellos sectores sociales habitualmente marginados de las fuentes escritas. La difusión de la información recogida debía incorporarse a los mecanismos habituales de consulta más los que la propia identidad del documento oral habilitan como contenedor de vivencias simples y profundas de las personas y las comunidades.

El caso que nos ocupa incluye en sí mismo estos componentes.

Desde su fundación en 1925 una de las líneas directrices de investigación que conformaron esta institución es la historia de los pueblos de la provincia de Buenos Aires. Los pueblos como entidad urbana y espacio de vínculos culturales y sociales. Pero esta concepción de lo particular también fue interpretada como parte de un espacio complejo y diferenciado – de una estructura- como es la provincia de Buenos Aires. En función de esto se realizaron una extensa serie de publicaciones sobre temas generales de la provincia. A modo de síntesis de esta línea de trabajo se publicó en la década del cuarenta la” Historia de la provincia de Buenos Aires y formación de sus pueblos” donde en dos volúmenes se estudia la evolución histórica del espacio bonaerense en general, como provincia, y el origen y evolución de cada partido existente al momento de publicar la obra.

En esta concepción las gestiones políticas han tenido un lugar predominante. Es un recurso válido tomar como hilo conductor las obras llevadas a cabo por las distintas administraciones y gobernadores que condujeron a esta provincia. La concepción casi excluyente de la historia política reforzó por muchos años esta línea de trabajo. Prueba de ello es la presencia en las publicaciones del Archivo de la obra de los distintos gobernadores de la provincia. Para estos trabajos la documentación también excluyente ha sido la escrita.

La historia oral , la historia de los gobernadores y la historia de la “Gobernación Mercante ”.

La historia oral no sólo rompió el prácticamente monopólico recurso de la fuente escrita como única categoría de documento histórico, oblig ó por su propia esencia a incorporar las vivencias personales y colectivas como objetos de atención histórica. De esta forma no sólo los mismos protagonistas fueron estudiados de una manera diferente, los “ protagonista s anónimos” -si se permite la contradicción idiomática- fueron jerarquizados como constructores de la historia. Si bien entendemos que excede a este comentario el análisis que implica esta variante metodológica, por lo menos hay que mencionar que con el lenguaje oral- la “oralidad ”- se accedió a una dimensión más plena de los componentes que entran en juego al momento en que una persona debe actuar. Especialmente al impacto que generan las obras en otras personas tanto en lo individual como en lo colectivo. Cuanto más si esto se toma en sectores dirigentes con enorme presencia en el cuerpo social. Esto es sumamente difícil de reconstruir solamente con la comunicación escrita por lo cual una reconstrucción o estudio histórico que no considere la oralidad será inevitablemente incompleto dejando huecos insalvables en la pretendida interpretación que se proponga.

Una somera y casi evidente aseveración histórica muestra en la provincia de Buenos Aires gestiones de gobierno particularmente relevantes en su evolución histórica. mejor decir en su construcción como entidad provincial. Tomando el siglo veinte las gestiones de José Luis Cantilo, Manuel Fresco, Domingo Mercante y Oscar Alende son ineludibles.

Alterando un innecesario orden cronológico los cincuenta años de la gobernación Mercante dieron ocasión de implementar por primera vez en un estudio de gestión política, la metodología de historia oral. Esto fue más producto de la necesidad que de la propia decisión del equipo de investigación.

El Coronel Domingo Mercante asumió la gobernación de Buenos Aires el 16 de mayo de 1946, su compañero de formula y vicegobernador fue Juan Bautista Machado. Su primer gabinete estaba integrado por el Dr. Á lvarez Rodríguez en Gobierno, el Dr. Ricardo Riguera en Hacienda y el Capitán de corbeta Ingeniero José Cédola en Obras Públicas. Si se permite la digresión , la historia oral trabaja sobre la memoria de las personas por lo cual la identidad de los protagonistas es sumamente importante. Cada uno de ellos es un testimonio y una fuente para la época. Por ello a diferencia de otras formas de análisis que eventualmente prescinden de las individualidades en este caso- como en tantos- es importante identificar a los protagonistas y el rol que cumplieron en el período estudiado.

Ideológicamente es evidente la ubicación del coronel Mercante. Dos frases suyas lo sintetizan:” el deber de los gobernantes es dar nombre y formular racionalmente esas vagas e inconcretas aspiraciones de las masas ”( Mensaje de 1947) y “ Revolución Nacional, para cuyo servicio como para secundar a su creador el General Perón, fui elegido Gobernador” ( Mensaje de 1950). La nueva legalidad de la Constitución del 1949 le posibilitó un nuevo mandato acompañado esta vez por José Luis Passerini como vicegobernador.

La concepción de movimiento incorporada a la vida política por el peronismo , procurar el bien común con justicia social y un activo rol del estado en esta tarea revolucionaria reparadora signaron la obra de gobierno de Mercante. La citada Constitución con sus derechos del trabajador, la ancianidad, la niñez y la mujer, más la legislación respectiva dan pruebas de ello. Como marcaban los tiempos la planificación y conducción gubernativa se hicieron presentes. En 1951 se creó el Consejo de Planificación y Coordinación de la provincia para seguir evaluando la realización de las obras de gobierno.

En 1948 se creó el Instituto de Previsión Social de la provincia, en 1949 el Instituto de Seguridad Social para abarcar los sectores desamparados de la vejez, maternidad y minoridad. En 1951 el Consejo Provincial de Turismo, incorporando a los sectores obreros al turismo con centros en Mar del Plata, Necochea, etc.

En 1948 se promulgó la ley orgánica de Colonización que reorganizó el Instituto. Esta y otras leyes de la misma temática muestran como el gobernador Mercante trataba de arraigar al agricultor, al peón, con créditos accesibles. Cinco colonias en General Pinto, General Villegas, Necochea, Tandil y Florencio Varela albergaron a 370 familias. A estas se sumó la Colonia de Carmen de Patagones. Se expropiaron 27 campos cubriendo una superficie de 147.462 hectáreas en diversos partidos de la provincia incluidos el actual parque Pereyra Iraola y el Swift Golf de la localidad de Manuel B. Gonnet. Patrocin ó esta gestión la creación de 238 cooperativas agrarias.

El estado provincial reglamentó y ordenó la legislación referente al transporte público en especial en zonas rurales, estableció 10 estaciones zootécnicas y de inseminación artificial así como la instalación de frigoríficos con apoyo estatal.

La distribución de gastos en el Plan Trienal de Trabajos Públicos del período 1947-1949 aprobaba obras por valor de 836 millones de pesos en ramos como Hidráulica 68; Obras Viales 322;Viviendas económicas 78; Arquitectura 167, etc. El Plan integral de edificación escolar comprendía la construcción de 1504 edificios escolares. En 1951 funcionaban en la provincia 3.341 escuelas frente a las 2,552 del año 1946. Trabajaban en 1951 24.337 maestros en 1946 15.466. En la administración Mercante se proyectaron más de 160 barrios obreros, En 1951, 71 estaban terminados, en 1952 , 109. A esto se sumaban los préstamos hipotecarios accesibles a los sueldos de empleados y obreros. El tema vivienda se complet ó con la legislación de alquileres, que tomaba el principio de la función social de la propiedad. La educación contó con la creación del Ministerio de Educación, la obligatoriedad de los Jardines de Infantes y los inicios de la enseñanza superior en la provincia.

Esta “breve síntesis” y valga la redundancia, pretende mostrar la dimensión de la obra de esta gestión inmersa en la relación con el gobierno nacional de Perón y la figura excluyente de Evita. La relación Perón , Mercante y Evita es otro de los grandes temas del período.

A simple modo de presentación recordemos algunos de los eslóganes y consignas de la época para completar el panorama. “Viva el Cáncer”, por la enfermedad que aquejaba a Evita, “ Cinco por uno”, para los opositores al peronismo, “ La vida por Perón”.

Ideología, obra, pertenencia, confrontación son apenas algunos de los componentes de la gobernación Mercante.

La memoria, uno de los pocos caminos.  

En los ficheros de una importante biblioteca pública universitaria de la ciudad de La Plata, se encontraban innumerables referencias a publicaciones y bibliografía general editada durante el periodo peronista. Al solicitar la misma las referencias informaban que esas publicaciones- documentos históricos- no se encontraban realmente. Contaban las empleadas más antiguas que al producirse la caída de Perón en la plaza próxima a la biblioteca se habían quemado todos los libros. Las fichas habían quedado como testimonio de lo que sucedió.

En un pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires, en la plaza principal estaba instalado el busto de Evita. Al producirse el golpe del 1955 un grupo de vecinos, en silencio sacó el busto de su pedestal y lo enterró en un campo. Otro grupo de vecinos lo buscó durante años para destruirlo. Al restaurarse la democracia en 1983, el busto fue desenterrado y nuevamente expuesto.

Una señora, esposa de un importante funcionario de la gestión Mercante , al solicitársele una entrevista para registrar sus testimonios dijo “...yo no se nada, de eso y mi esposo no quiere hablar...”

Destrucción premeditada, confrontación violenta por años o mejor decir sin transcurso del tiempo, está siempre presente. Olvido premeditado, silencio, escape.

La gobernación Mercante como parte del proceso del peronismo padece al momento de recoger las fuentes para su estudio las consecuencias del enfrentamiento que se dió en nuestro país más la agravante del enfrentamiento dentro del propio peronismo.

La historia oral es uno de los pocos recursos metodológicos para ir descubriendo y reconstruyendo esta etapa. Es el ámbito donde los silencios dicen mucho.

Juan A. Ghisiglieri

         
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